Frasencia · Reflexión 05
Las estrellas no brillan a pesar de la oscuridad.
Brillan gracias a ella.
En la oscuridad también se revela tu verdadera luz.
Hubo un momento en tu vida —quizás lo recuerdas— en que todo se volvió oscuro. No metafóricamente. De verdad oscuro. El tipo de oscuridad que no te deja ver qué sigue, que aplasta el pecho, que hace que levantarse por la mañana sea un acto de valentía silenciosa.
Si estás en ese momento ahora mismo, este artículo es para ti. Y si ya lo cruzaste, sigue leyendo: porque lo que estás a punto de reconocer puede cambiar para siempre cómo acompañas a quienes todavía están en la oscuridad.
Las estrellas no brillan a pesar de la oscuridad. Brillan gracias a ella.
La pregunta que nadie nos enseñó a hacernos
Desde pequeños nos enseñan a luchar contra la adversidad. A resistir. A sobrevivir. Y eso tiene su valor. Pero hay una pregunta que casi nadie nos enseña a hacernos cuando estamos en el piso: ¿qué está emergiendo en mí a través de esto?
No es una pregunta fácil. No es la que quieres escuchar cuando el dolor es fresco. Pero es, quizás, la más honesta. Porque hay cosas de nosotros mismos que solo pueden verse en la oscuridad. Como las estrellas.
Lo que la noche nos regala
Hay una verdad física en esta metáfora que merece detenerse a pensar: ahora mismo, mientras lees esto, el cielo está lleno de millones de estrellas. Las hay durante el día. Solo que la luz del sol las opaca por completo. Son las horas más oscuras las que nos permiten ver el universo tal como es.
Lo mismo pasa con nosotros. Hay una versión de ti que solo puede aparecer cuando las circunstancias te quitan todo lo que creías necesitar. Una fortaleza que no sabías que tenías. Una claridad sobre lo que realmente importa. Una compasión que nace de haber estado en el fondo.
No eres quien eres a pesar de lo que has vivido.
Eres quien eres precisamente porque lo has vivido.
Esto no es resignación. Es alquimia.
Quiero ser muy claro sobre algo: este proverbio no te pide que agradezcas el dolor. No te dice que el sufrimiento es bueno, ni que debas buscarlo, ni que debas quedarte en él. La noche no es mejor que el día. Pero tiene algo que el día no puede darte.
Lo que propone es algo más profundo: una alquimia. Transformar la pregunta con la que entras a los momentos difíciles. Pasar de "¿por qué me pasa esto?" a "¿qué está revelando esto de mí?". Ese cambio, aparentemente pequeño, lo transforma todo.
Las personas que logran esta alquimia no son personas sin heridas. Son personas que aprendieron a leer sus cicatrices como mapas, no como condenas.
Para quien está en la oscuridad ahora mismo
Si hoy sientes que la oscuridad es demasiada, quiero que sepas algo: no es una señal de que estás roto. Es una señal de que hay algo en ti que está a punto de ser visible. Algo que la comodidad nunca hubiera podido sacar a la luz.
No tienes que sentirte agradecido por el dolor. Solo tienes que mantenerte de pie el tiempo suficiente para ver qué aparece cuando los ojos se acostumbran a la oscuridad.
Las estrellas llevan ahí toda la noche. Solo necesitabas que se fuera la luz que las tapaba.
En la oscuridad también se revela tu verdadera luz.
Frasencia
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